Estrella VY Canis Majoris (Estrella hipergigante roja) capturado por el telescopio espacial Hubble para el Junio 13
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Estrella VY Canis Majoris

Observado en 2005

Acerca de esta imagen

La estrella hipergigante roja VY Canis Majoris está rodeada por una compleja y turbulenta nebulosa de gas y polvo que la estrella ha expulsado violentamente durante miles de años mediante una serie de estallidos masivos. Ubicada aproximadamente a 3.900 años luz de la Tierra en la constelación de Canis Major, VY Canis Majoris es una de las estrellas más grandes conocidas en el universo, con un radio estimado de aproximadamente 1.400 veces el de nuestro Sol. Si se ubicara en el centro de nuestro sistema solar, su superficie se extendería más allá de la órbita de Júpiter. El material expulsado visible en esta imagen forma un intrincado patrón de bucles, arcos, filamentos y nudos densos, cada uno de los cuales se mueve a diferentes velocidades y en varias direcciones, rastreando la historia episódica de pérdida de masa de la estrella. Estas dramáticas erupciones están despojando a la estrella de sus capas exteriores a medida que se acerca a las etapas finales de su vida, destinadas a terminar en una espectacular explosión de supernova.

Importancia científica

VY Canis Majoris ofrece a los astrónomos una rara e invaluable oportunidad de estudiar los procesos extremos de pérdida de masa que gobiernan las etapas evolutivas finales de las estrellas más masivas del universo. Como hipergigante roja que se acerca al final de su vida, la estrella se está desprendiendo de su envoltura exterior a través de mecanismos que aún no se comprenden bien: su pérdida de masa no puede explicarse únicamente mediante modelos de viento estelar constante, lo que requiere erupciones episódicas de enorme energía impulsadas por convección. La compleja nebulosa circunestelar preservada alrededor de la estrella registra miles de años de historia de pérdida de masa en sus múltiples arcos, nudos y filamentos, cada uno de los cuales corresponde a un evento de explosión distinto. Al analizar la composición química, las velocidades y la distribución espacial de este material expulsado, los investigadores pueden reconstruir la historia eruptiva de la estrella y limitar los modelos teóricos de evolución estelar masiva. Se espera que VY Canis Majoris termine su vida como una supernova con colapso del núcleo, y comprender su pérdida de masa previa a la supernova es esencial para predecir las propiedades de tales explosiones y los restos compactos que dejan tras de sí.

Detalles de observación

Esta imagen fue capturada utilizando la Cámara Avanzada para Sondeos (ACS) del Hubble en luz visible, resolviendo la intrincada estructura de la nebulosa circunestelar que rodea a VY Canis Majoris con extraordinario detalle. Las observaciones emplearon imágenes polarimétricas para distinguir la luz dispersada por los granos de polvo de la luz directa de las estrellas, lo que permitió a los astrónomos mapear la geometría tridimensional del material expulsado. Múltiples épocas de observación del Hubble han permitido a los investigadores medir los movimientos propios de nudos y arcos individuales dentro de la nebulosa, rastreando directamente sus velocidades de expansión y vinculándolas con eventos específicos de pérdida de masa en la historia reciente de la estrella.

Ubicación en el universo

Constelación

Can mayor

Distancia desde la Tierra

3.900 años luz

Datos curiosos

  • 1

    VY Canis Majoris es tan enorme que la luz misma tarda más de ocho horas en recorrer su circunferencia; en comparación, la luz rodea nuestro Sol en sólo 14,5 segundos.

  • 2

    La estrella está perdiendo masa a un ritmo fenomenal de aproximadamente 100 veces la masa de la Tierra cada año a través de sus poderosos vientos estelares y erupciones episódicas, arrojando gradualmente sus capas externas al espacio.

  • 3

    A pesar de ser una de las estrellas más luminosas de la Vía Láctea (brilla con aproximadamente 300.000 veces la luminosidad del Sol), VY Canis Majoris es invisible a simple vista porque gran parte de su luz es absorbida y reirradiada por el polvo circundante en longitudes de onda infrarrojas.

Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble