
Acerca de esta imagen
El remanente de la Supernova 1987A, ubicada en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana vecina a aproximadamente 160.000 años luz de la Tierra, aparece en el centro de esta extraordinaria imagen. Esta supernova fue la explosión estelar más cercana y brillante observada desde la invención del telescopio, visible a simple vista cuando detonó en 1987. Los escombros en expansión de la muerte catastrófica de una estrella masiva han creado una intrincada estructura de gas brillante y ondas de choque que continúa evolucionando con el tiempo. Las nubes gaseosas rojas que rodean el remanente son densas regiones de material interestelar que están siendo iluminadas y comprimidas por la onda expansiva en expansión de la supernova, alimentando una tormenta de formación de nuevas estrellas en un ciclo cósmico de muerte y renacimiento estelar. Las observaciones en curso del Hubble de SN 1987A proporcionan conocimientos sin precedentes sobre la física de las supernovas, la dinámica de las ondas de choque y el enriquecimiento químico de las galaxias.
Importancia científica
La supernova 1987A es la supernova más estudiada de la historia y ha avanzado fundamentalmente nuestra comprensión de la muerte estelar. Su proximidad permitió observaciones detalladas de todo el espectro electromagnético, desde ondas de radio hasta rayos gamma, así como la detección histórica de neutrinos que confirmaron predicciones teóricas sobre los mecanismos de colapso del núcleo de las supernovas. La explosión de neutrinos restringió los modelos de formación de estrellas de neutrones y estableció límites a la masa de neutrinos. Durante las décadas siguientes, las repetidas observaciones del Hubble siguieron la evolución del remanente de la supernova con extraordinario detalle, observando cómo la onda expansiva chocaba contra el anillo circunestelar preexistente y lo iluminaba como un collar de perlas. Esta interacción continua proporciona un laboratorio en tiempo real para estudiar la física del choque, la aceleración de partículas y la dispersión de elementos pesados forjados en la explosión. SN 1987A también ha impulsado la búsqueda del remanente compacto (ya sea una estrella de neutrones o un agujero negro) que debería haberse formado durante el colapso del núcleo, y la evidencia reciente del JWST sugiere que finalmente se pudo haber detectado una estrella de neutrones.
Detalles de observación
Hubble ha monitoreado SN 1987A continuamente desde su lanzamiento en 1990, lo que lo convierte en uno de los programas de observación de mayor duración del telescopio. Las observaciones han empleado múltiples instrumentos a lo largo de los años, incluida la cámara de objetos débiles, WFPC2, STIS (espectrógrafo de imágenes del telescopio espacial) y la cámara avanzada para encuestas. Las imágenes con filtros visibles, ultravioleta e infrarrojo cercano han rastreado el brillo y el desvanecimiento de los puntos calientes alrededor del anillo ecuatorial a medida que la onda expansiva de la supernova superó progresivamente a densos grupos de material circunestelar. Las observaciones espectroscópicas con STIS midieron las velocidades, temperaturas y composiciones químicas de los escombros en expansión y el material del anillo impactado.
Ubicación en el universo
Constelación
Dorado (Gran Nube de Magallanes)
Distancia desde la Tierra
160.000 años luz
Datos curiosos
- 1
SN 1987A fue la primera supernova visible a simple vista desde la supernova de Kepler en 1604, y los detectores de neutrinos en la Tierra capturaron 25 neutrinos de la explosión: la primera vez que se detectaron neutrinos en un evento astronómico más allá de nuestro sistema solar.
- 2
La icónica estructura de triple anillo que rodea a SN 1987A fue expulsada por la estrella progenitora aproximadamente 20.000 años antes de que explotara, y el origen de estos anillos sigue siendo uno de los enigmas perdurables de la astrofísica estelar.
- 3
La estrella progenitora, Sanduleak -69 202, era una supergigante azul, una sorpresa para los astrónomos que esperaban que sólo las supergigantes rojas produjeran supernovas de Tipo II, lo que obligó a revisar los modelos de evolución estelar.
Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble



