Cometa 332P/Ikeya-Murakami (cometa) capturado por el telescopio espacial Hubble para el Enero 27
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Cometa 332P/Ikeya-Murakami

Observado en 2016

Acerca de esta imagen

Esta notable imagen revela el antiguo cometa 332P/Ikeya-Murakami en el dramático proceso de desintegración a medida que se acerca al Sol, proporcionando una de las vistas más nítidas jamás capturadas de un cometa helado rompiéndose. Los cometas son objetos frágiles compuestos de hielo, polvo y material rocoso que quedaron de la formación del sistema solar hace más de 4.500 millones de años. A medida que se acercan al Sol, el calentamiento solar hace que sus hielos se vaporicen y las tensiones internas pueden destrozarlos, especialmente si han sido debilitados por pasajes anteriores o fallas estructurales. La desintegración del 332P ofrece a los astrónomos una rara oportunidad de estudiar la estructura interna y la composición de estos cuerpos congelados primordiales. Los fragmentos visibles en esta imagen continuarán separándose a lo largo de la órbita del cometa, dispersándose gradualmente en el espacio y potencialmente creando lluvias de meteoritos si la órbita de la Tierra cruza su corriente de escombros en el futuro.

Importancia científica

Esta segunda perspectiva sobre la desintegración del cometa 332P complementa la observación principal al capturar el campo de fragmentos en evolución en una época diferente, lo que permite a los astrónomos medir cómo la nube de escombros se expandió con el tiempo. Al comparar múltiples observaciones, los investigadores determinaron que se produjeron alrededor de 25 fragmentos durante el evento de ruptura, y que las piezas más grandes midieron hasta 200 pies de ancho. Los datos de la serie temporal revelaron que el material fue expulsado preferentemente del hemisferio orientado hacia el sol del cometa, en consonancia con la fractura por tensión térmica provocada por el calentamiento solar. Estas observaciones contribuyeron a una comprensión más amplia de cómo los cometas de período corto pierden masa y eventualmente se extinguen, ya sea desintegrándose por completo o formando cuerpos inactivos similares a asteroides. El estudio de 332P también informó a los modelos de cómo se forman y evolucionan las corrientes de desechos cometarios, lo cual es esencial para predecir la actividad de las lluvias de meteoritos y comprender la población de cuerpos pequeños en el sistema solar interior.

Detalles de observación

Esta observación de seguimiento se realizó con la Cámara de Campo Amplio 3 (WFC3) del Hubble en un punto diferente de la órbita del cometa en comparación con la imagen del 26 de enero, capturando el campo de fragmentos después de un tiempo de dispersión adicional. El telescopio siguió el movimiento no sideral del cometa para mantener los fragmentos nítidos mientras las estrellas del fondo los seguían. Se combinaron múltiples exposiciones para aumentar la relación señal-ruido y revelar los fragmentos más débiles. Las mediciones fotométricas de fragmentos individuales permitieron a los astrónomos estimar sus tamaños y albedos, mientras que el análisis astrométrico de sus posiciones en relación con el núcleo principal proporcionó mediciones de velocidad que limitaron el mecanismo de eyección.

Ubicación en el universo

Constelación

N/A (Sistema Solar)

Distancia desde la Tierra

150 millones de millas (en el momento de la observación)

Datos curiosos

  • 1

    Esta vista alternativa del cometa 332P captura una fase diferente de su desintegración, mostrando cómo el campo de fragmentos evolucionó con el tiempo a medida que las piezas se separaban a lo largo de la trayectoria orbital del cometa a sólo unas pocas millas por hora.

  • 2

    Los cometas como el 332P se originan en el cinturón de Kuiper, una vasta región de cuerpos helados más allá de Neptuno, y son empujados hacia el interior del sistema solar por interacciones gravitacionales con los planetas gigantes durante millones de años.

  • 3

    La cantidad total de material arrojado por el cometa 332P durante su desintegración observada llenaría aproximadamente 15 piscinas olímpicas, una pequeña fracción de la masa original del cometa pero suficiente para crear un espectacular rastro de escombros.

Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble