
Acerca de esta imagen
Esta cuarta perspectiva de la Nebulosa Cabeza de Mono (NGC 2174) muestra una región donde la interacción entre la radiación estelar y el gas molecular frío crea una composición visual particularmente sorprendente. Densos nudos y filamentos de polvo se iluminan a contraluz con la brillante emisión de gas ionizado, creando un efecto de claroscuro que recuerda a una pintura renacentista representada sobre un lienzo cósmico. Las estructuras visibles aquí van desde enormes pilares que abarcan años luz de largo hasta pequeños glóbulos compactos apenas resolubles incluso con la óptica del Hubble. Cada una de estas estructuras cuenta una historia de la batalla en curso entre la gravedad, que busca comprimir el gas para convertirlo en estrellas, y la presión de la radiación y el calentamiento, que trabajan para dispersar y destruir el material molecular. En regiones donde la densidad es suficientemente alta, gana la gravedad y se forman nuevas estrellas; cuando el gas es demasiado difuso, la radiación lo ioniza y dispersa rápidamente. Este equilibrio, que se desarrolla en innumerables estructuras individuales, determina la eficiencia general de formación de estrellas de la nebulosa: la fracción de gas disponible que finalmente se convierte en estrellas.
Importancia científica
Este mosaico de la Nebulosa Cabeza de Mono contribuye a un mapa completo de todo el complejo de formación estelar, lo que permite a los astrónomos estudiar cómo varía la eficiencia de la formación estelar en diferentes entornos dentro de una sola nebulosa. El análisis estadístico de la población estelar incrustada revelada por observaciones infrarrojas muestra una correlación entre la densidad de la columna de gas local y el número de estrellas jóvenes, lo que respalda la predicción teórica de que la tasa de formación de estrellas aumenta con la densidad del gas elevada a una potencia de aproximadamente 1,5, una relación conocida como ley de Kennicutt-Schmidt. Probar esta ley a escala de nubes moleculares individuales, en lugar de galaxias enteras, es esencial para comprender los procesos físicos que la impulsan. Las observaciones de la Nebulosa Cabeza de Mono también contribuyen a nuestra comprensión de la función de masa inicial (FMI), que describe el número relativo de estrellas de alta y baja masa formadas en un solo episodio de formación estelar.
Detalles de observación
Esta imagen se obtuvo con la Cámara de Campo Amplio 3 (WFC3) del Hubble utilizando filtros infrarrojos como parte de un mosaico de múltiples puntos diseñado para cubrir toda la extensión de la región activa de formación estelar dentro de NGC 2174. El detector de 1024 × 1024 píxeles del canal infrarrojo WFC3 proporcionó un campo de visión de aproximadamente 2,3 minutos de arco por apuntamiento, lo que requirió múltiples mosaicos superpuestos para mapear la nebulosa. Se aplicaron procedimientos estándar de reducción de infrarrojos que incluyen sustracción de oscuridad, campo plano y eliminación del fondo del cielo, y los puntos individuales se combinaron en un mosaico sin fisuras utilizando el paquete de software DrizzlePac.
Ubicación en el universo
Constelación
Orión
Distancia desde la Tierra
6.400 años luz
Datos curiosos
- 1
La masa total de gas en la Nebulosa Cabeza de Mono se estima en varios miles de masas solares, pero sólo un pequeño porcentaje (tal vez entre el 5 y el 10%) formará estrellas antes de que el resto sea dispersado por la retroalimentación estelar.
- 2
La vista infrarroja revela que muchos de los "vacíos" aparentemente oscuros en las imágenes de luz visible están en realidad llenos de polvo cálido y protoestrellas incrustadas invisibles al ojo humano.
- 3
NGC 2174 fue descubierta por el astrónomo francés Jean Marie Stephan en 1877, pero su naturaleza como nebulosa de formación estelar no se entendió hasta el desarrollo de la espectroscopia décadas después.
Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble



