
Acerca de esta imagen
En 2014, Hubble observó Júpiter en luz ultravioleta, revelando las espectaculares auroras polares del planeta: brillantes cortinas de luz mucho más poderosas que cualquier cosa vista en la Tierra. Las auroras de Júpiter son generadas por partículas cargadas del viento solar y de su luna volcánica Io, que expulsa aproximadamente una tonelada de dióxido de azufre por segundo al espacio. Estas partículas son capturadas por el inmenso campo magnético de Júpiter (el más fuerte de cualquier planeta) y canalizadas hacia los polos, donde chocan con las moléculas atmosféricas y producen brillantes emisiones ultravioleta. Los óvalos aurorales rodean ambos polos e incluyen distintos puntos brillantes que corresponden a las huellas magnéticas de Ío, Europa y Ganímedes, lo que revela la conexión electromagnética directa entre Júpiter y sus lunas.
Importancia científica
Las observaciones ultravioleta del Hubble de las auroras de Júpiter han sido fundamentales para comprender la física magnetosférica más allá de la Tierra. Júpiter posee la magnetosfera más grande y poderosa del sistema solar, que se extiende millones de kilómetros en el espacio y crea un entorno complejo de radiación atrapada, flujos de plasma e interacciones electromagnéticas. Las huellas aurorales de Io, Europa y Ganímedes (puntos brillantes dentro del óvalo auroral correspondiente al lugar donde los tubos de flujo magnético que se conectan a cada luna se cruzan con la atmósfera de Júpiter) proporcionan evidencia directa del acoplamiento luna-magnetosfera, un fenómeno exclusivo del sistema joviano. La monitorización ultravioleta de series temporales ha revelado cómo responden las auroras a los cambios en la presión del viento solar y a la actividad volcánica en Io, distinguiendo entre procesos aurorales impulsados externamente e internamente.
Detalles de observación
Hubble observó las auroras de Júpiter utilizando el espectrógrafo de imágenes del telescopio espacial (STIS) en la banda ultravioleta lejana, que es sensible a las emisiones de hidrógeno molecular excitadas por impactos de partículas energéticas en la atmósfera superior de Júpiter. La atmósfera de la Tierra es opaca a la luz ultravioleta lejana, lo que convierte al Hubble en una posición única para estas observaciones. Se tomaron múltiples exposiciones durante varios períodos de rotación de Júpiter para mapear la morfología auroral completa y rastrear las variaciones temporales. Posteriormente, las imágenes ultravioleta se superpusieron a imágenes de luz visible de Júpiter tomadas con la Wide Field Camera 3 para crear vistas compuestas que muestran las auroras en su contexto geográfico.
Ubicación en el universo
Constelación
N/A (Sistema Solar)
Distancia desde la Tierra
500 millones de millas (en el momento de la observación)
Datos curiosos
- 1
Las auroras de Júpiter son cientos de veces más energéticas que las de la Tierra, cubren un área más grande que toda la superficie de nuestro planeta y nunca se apagan por completo porque el campo magnético de Júpiter es muy poderoso.
- 2
Io aporta un flujo continuo de partículas cargadas a la magnetosfera de Júpiter a través de sus erupciones volcánicas, creando un toro de plasma en forma de rosquilla alrededor de Júpiter que alimenta las persistentes emisiones aurorales.
- 3
A diferencia de las auroras de la Tierra, que son impulsadas principalmente por el viento solar, las auroras de Júpiter son impulsadas en gran medida internamente por la rápida rotación del planeta, que arroja plasma magnetosférico hacia afuera e impulsa corrientes eléctricas masivas a lo largo de las líneas del campo magnético.
Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble



