
Acerca de esta imagen
Esta vista infrarroja alternativa de la Nebulosa Cabeza de Caballo revela diferentes detalles de esta icónica escultura cósmica a medida que emerge de su nube molecular madre en la constelación de Orión. El cálido resplandor del polvo caliente delinea el distintivo perfil equino, mientras que tenues filamentos a lo largo del borde superior de la nebulosa trazan el lugar donde la radiación ultravioleta de un quinteto estelar cercano está fotoevaporando activamente el denso pilar. En esta representación, la estructura interna de Horsehead se vuelve visible: las regiones que parecen completamente opacas en la luz visible se revelan como redes complejas de gas y polvo densos con temperaturas y densidades variables. La forma característica de Horsehead resulta de su mayor densidad en comparación con el material circundante, lo que le permite resistir la erosión por más tiempo que la nebulosa que alguna vez la rodeó. Este hito cósmico ha perdurado quizás durante un millón de años, pero eventualmente sucumbirá a la implacable radiación que lo baña.
Importancia científica
Esta vista complementaria de la Nebulosa Cabeza de Caballo resalta diferentes aspectos de su estructura y evolución en comparación con otras observaciones del Hubble. Horsehead está incrustada en la nube molecular Orión B, mucho más grande, uno de los complejos de nubes moleculares gigantes más cercanos a la Tierra y un sitio activo de formación estelar en curso. El límite definido entre Horsehead y la región ionizada a su izquierda marca un frente de fotodisociación, una zona de transición donde el gas molecular se convierte en forma atómica mediante radiación ultravioleta. Los estudios de esta región fronteriza han revelado cómo la retroalimentación de la radiación procedente de estrellas masivas influye en el estado físico y químico de las nubes de formación estelar. La supervivencia de Horsehead como una estructura coherente mientras el material circundante ha sido ionizado demuestra el papel de la densidad en la protección del gas molecular de la retroalimentación estelar. Las observaciones infrarrojas revelan protoestrellas incrustadas formándose dentro de las regiones más densas de Horsehead, lo que muestra que la formación estelar continúa incluso cuando la nebulosa está siendo destruida desde afuera hacia adentro.
Detalles de observación
Esta imagen infrarroja fue capturada utilizando el canal infrarrojo de la Cámara de Campo Amplio 3 (WFC3) del Hubble. Las observaciones emplearon múltiples filtros de infrarrojo cercano para sondear diferentes profundidades en la estructura polvorienta y revelar variaciones de temperatura. En estas longitudes de onda, el polvo se dispersa y absorbe de manera mucho menos eficiente que en la luz visible, lo que permite a los astrónomos observar regiones que estarían completamente oscurecidas ópticamente. El procesamiento de imágenes enfatiza la emisión térmica de los granos de polvo calientes calentados por las fuentes estelares incrustadas y por el campo de radiación externo. La calidad etérea de la imagen resulta de la combinación de luz estelar dispersa y emisión de polvo térmico en longitudes de onda del infrarrojo cercano.
Ubicación en el universo
Constelación
Orión
Distancia desde la Tierra
1.500 años luz
Datos curiosos
- 1
La Nebulosa Cabeza de Caballo fue registrada por primera vez en una placa fotográfica en el Observatorio de la Universidad de Harvard en 1888 por la astrónoma Williamina Fleming.
- 2
Si pudieras viajar a la velocidad de la luz, te llevaría 3,5 años atravesar la Cabeza de Caballo desde su base hasta la punta de su "cabeza".
- 3
El denso gas dentro de Horsehead contiene la materia prima para docenas de futuras estrellas, aunque la mayoría nunca se formará antes de que la nebulosa sea destruida.
Crédito de imagen: NASA, ESA, telescopio espacial Hubble



